domingo, 9 de febrero de 2014

Berlinale: una mirada a lo más destacado

Cannes es más chic y Venecia más cálida. Sin embargo, todo el mundo adora a la Berlinale, donde se exhibirán alrededor de 400 películas.

Este año, la Berlinale llegará incluso a la cárcel. El 10 de febrero, Georg Nonnemacher exhibirá en la prisión de Tegel, en una pantalla móvil, su película “Raumfahrer”. 

Lo hará a manera de agradecimiento, ya que, para su producción, Nonnemacher llevó a cabo una detallada investigación en ese centro penitenciario. Ésta habla del bus que “traslada”, como se dice en la jerga burocrática, regularmente a los prisioneros, de una prisión a otra, o de la prisión, ida y vuelta, al juzgado.

Cine de todo el mundo

Pero las otras 408 producciones incluidas en el programa de este año no podrán ser vistas por aquellos que están tras las rejas. Se pierden de mucho: cine de todo el mundo, fascinante, conmovedor y actual, y las estrellas que desfilarán por la alfombra roja, como George Clooney, Uma Thurman, Ralph Fiennes, Tilda Swinton, Matt Damon y Charlotte Gainsbourg, por mencionar apenas a algunas. No presenciarán los estremecedores alaridos de los fans ni la disputa por el Oso de Oro y los Osos de Plata.

Esta vez, son veinte las películas que participan en la principal contienda. Hay cine global con un fuerte acento chino y un aún más fuerte acento alemán. Tres producciones meten a los asiáticos en la pelea por la estatuilla, películas independientes que cuentan historias de personas comunes, lejos del bullicio y las luminarias de la gran ciudad, y que apelan a géneros clásicos. La fuerte presencia china, explica el director del festival Dieter Kosslick, obedece al creciente e impetuoso protagonismo del cine en el Lejano Oriente.

La Berlinale tiene éxito cuando se trata de servir como vitrina para el cine alemán y mostrar a Alemania como una tierra de abundantes producciones. Apenas en la competencia por el principal galardón del certamen se cuentan ya cuatro películas germanas, algo que no sucedía desde 1986. Esta huella se acentúa ante la diversidad, tanto en materia estética como temática, que exhiben las producciones.

Dominik Graf trae una película histórica sobre el turbulento poeta Friedrich Schiller; Edward Berger deambula por el Berlín actual, con dos nostálgicos jóvenes, en la búsqueda de su madre; Dietrich Brüggemann devela, en catorce poderosas imágenes, la vida espiritual de su joven protagonista, acosada por los designios religiosos; Feo Aladag retrata a un soldado de la Fuerza de Asistencia para la Seguridad Internacional, en Afganistán, y trae así a colación grandes interrogantes sobre la dignidad, la humanidad, la fe y el fracaso.

Un preludio tragicómico

También la película de apertura, “The Grand Budapest Hotel”, de Wes Anderson, tiene mucho que ver con Alemania. Fue rodada en Görlitz y es una de las numerosas coproducciones internacionales que, con gran éxito, se realizado últimamente. Aborda la historia europea en una tragicomedia que cuenta con un elenco de estrellas y cuya trama deja ver un sentido más profundo. Transcurre en la conmoción de entreguerras y utiliza al vestíbulo del hotel como escenario de los sucesos mundiales.

La Berlinale es mucho más que el certamen. Estará también, aunque sin entrar en la competencia, la película “The Monuments Men”, de George Clooney, que aborda el tema, muy actual, de la búsqueda de obras de arte robadas por los nazis. Las secciones “Forum” y “Panorama” dan, como siempre, un vistazo al Art House Kino. Se trata de un cine variado y político, en el que están muy presentes los temas de los cambios necesarios en el mundo, de personas que dedican toda su energía a ejercer su derecho a alzarse y protestar contra el abuso, la opresión o los grandes consorcios amorales que los privan de sus condiciones de vida.


Exuberante diversidad

¿Y si no? En diferentes secciones se proyectarán películas sobre el Holocausto, como el documental “Concentration Camp Factual Survey” sobre el campo de concentración Bergen-Belsen, en el que colaboró Alfred Hitchcock en 1945, cuya versión completa ha concluido el Imperial Museum of War de Londres. Las películas para el público joven de la Berlinale hablan de los riesgos y consecuencias de crecer y tornarse adulto. La retrospectiva está dedicada a la estética de las sombras y tiene a la luz cinematográfica como protagonista.

Además, en European Film Market, como es usual, se podrán encontrar diversas tiendas. Al final, al cabo de diez días, habrá premios, decididos por apenas 50 jurados, en cada una de las secciones. Desde ya, hay al menos un ganador asegurado: el director británico Ken Loach, un maestro del realismo social en el cine, recibirá un Oso de Oro honorífico por sus cerca de 50 años de logros cinematográficos. De quitarse el sombrero. Cannes es más chic y Venecia más cálida. Sin embargo, todo el mundo adora a la Berlinale.

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